Nuestros perros conservan ciertos comportamientos instintivos y conductas inherentes a su especie. En un hábitat silvestre, el momento de hacer popis es muy delicado para los animales, pues ello significa ser más vulnerables a numerosos riesgos del entorno, como el ataque de los depredadores. Para conseguir defecar u orinar, el perro debe adquirir una posición específica con su cuerpo y emplear cierto grado de esfuerzo, lo que implica que sus sentidos no podrán estar tan alertas a su entorno como de costumbre.

En este específico momento, un «ataque sorpresa» podría resultar fatal, ya que el can estará ocupado en hacer sus necesidades y mantendrá una postura poco favorable para defenderse o escapar a tiempo y, evitar así, un enfrentamiento desfavorable. Por ello, los animales suelen buscar lugares reservados y poco expuestos para dejar allí sus deposiciones.

Este comportamiento es más frecuente en perros miedosos o inseguros, ya que los perros más confiantes y seguros de sí mismos utilizarán las heces como una forma más de marcaje y no se esconderán para hacer sus necesidades.

Si bien nuestro jardín o el parque de nuestro barrio no se asemejen mucho a un ambiente silvestre, nuestros peludos también se sentirán más vulnerables en el momento de defecar. Por ello, es muy probable que busque tu mirada como una «garantía» de que el entorno donde se encuentran es seguro. Es decir: si tu perro te mira de reojo o fijamente cuando hace caca (o antes de empezar a defecar), es porque tu presencia le ayuda a sentirse más protegido y menos vulnerable a las posibles amenazas del ambiente externo. Sabiendo que estás ahí para vigilar el entorno y darle seguridad, tu peludo puede hacer sus necesidades con tranquilidad.

Muchas personas creen que los perros sienten vergüenza por defecar en nuestra presencia y, por ello, creen que mirarlos en este momento es algo incómodo. Pero esta afirmación no es cierta. El sentimiento de vergüenza y la concepción de que las necesidades fisiológicas son algo privado son conceptos creados por los seres humanos. Cuando un can mantiene un vínculo saludable con su tutor, basado en la confianza y en el cariño, no tiene por qué sentirse intimidado o avergonzado por hacer sus necesidades frente o cerca de él. Entonces, no necesitas sentirte avergonzado si tu perro te mira cuando hace caca, pues esta es una señal de que tu presencia le genera la sensación de seguridad. Por ello, no hace falta que desvíes la mirada…

El refuerzo positivo puede explicar por qué tu perro te mira cuando caga

Cuando adoptamos a un cachorro, una de las enseñanzas fundamentales es enseñarles a hacer sus necesidades en la calle o en un lugar determinado. Desde luego, vale recordar que también es posible llevar a cada esta educación en los perros adultos, siempre con paciencia y el uso del refuerzo positivo.

Durante este proceso, muchos tutores emplean golosinas o croquetas de pienso seco como premio para reforzar su conducta positiva de orinar o defecar en la calle (o en el lugar adecuado), y estimular la continuidad de su aprendizaje. El pequeño «problema» es que algunos perros asimilan este «intercambio» como un hábito y lo llevan a su edad adulta. Entonces, puede suceder que miren a sus tutores mientras hacen sus necesidades porque esperan ganar su deliciosa recompensa o felicitación.

Debemos variar los elementos que aplicamos como refuerzo positivo en la educación de nuestros perros. En lugar de emplear únicamente comida como premio, también podemos ofrecerles juguetes, paseos, momentos de ocio y entretenimiento o brindarles todo nuestro cariño y nuestro tiempo para incentivar sus capacidades cognitivas, emocionales y sociales.

¿Por qué mi perro me mira a los ojos siempre?

Como solemos mencionar en nuestros artículos, los perros usan predominantemente un lenguaje no verbal para comunicarse con nosotros, con sus semejantes y con otros animales. Todo su cuerpo nos trasmite información valiosa sobre su estado de ánimo, sus emociones y su forma de comprender el mundo a su alrededor. Y su mirada es parte fundamental de su lenguaje corporal, ya que nos dice mucho sobre su personalidad y las sensaciones que experimenta en cada momento.

Para comunicarnos con nuestros perros y establecer una relación positiva, debemos saber interpretar no solo sus el lenguaje corporal del perro, sino también sus expresiones faciales y sus miradas. Por ello, es muy positivo que los tutores se hagan preguntas y busquen saber qué quieren decir las distintas formas de mirar de sus peludos y las emociones que buscan transmitir con cada mirada.

Así que ya saben, es algo normal y es parte del vinculo que uno genera con el can.