¿Por qué mi perro me sigue hasta el baño?

Los perros son animales sociales, de instinto gregario, esto quiere decir que, en general, toda su vida transcurre en el interior de un grupo familiar. En otras palabras, no están solos nunca y, en el caso de despistarse, enseguida llamarán para reagrupar a su familia. Los lobos lo hacen aullando. Los perros domésticos no necesitan aullar.

Pero, igualmente, somos su referente y no van a querer perdernos de vista. Ni siquiera cuando vamos al baño, aunque estén acostumbrados a nuestra ausencia cuando no tenemos más remedio que dejarlos solos en casa. Además, hay que tener en cuenta que el proceso de domesticación ha priorizado el mantenimiento de la neotenia.

Esto significa que se han buscado y reproducido las características juveniles, de forma que estas se prolonguen también en la edad adulta. La neotenia fomenta el vínculo de interdependencia que se establece entre perros y seres humanos. El resultado de miles de años de simbiosis es que los perros nos necesitan, nos aprecian y por eso nos siguen.

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Comportamiento territorial del perro

Por otra parte, el perro tiene la necesidad de controlar lo que para él es su territorio. Por eso no es extraño observarlo olfateando las comunicaciones con el exterior, como puertas y ventanas, o metiendo el hocico en cualquier objeto nuevo que traigamos del exterior. También es muy frecuente que ladren dando la voz de alarma.

Esto sucede si detectan la presencia cercana de algún intruso. Los perros también vigilan y, si es necesario, defienden sus recursos básicos. Estos son, por ejemplo, su comida o su cama. Pero, además de controlar, también les encanta saber qué es lo que estamos haciendo, por si es entretenido, pueden participar o les cae algo de comida.

De hecho, seguro que alguna vez, cocinado o comiendo, se te ha caído un trozo y has dejado que se lo coma. O incluso le has dado algo. Para nosotros compartir la comida es una demostración de afecto. Sin darnos cuenta, esos trocitos son interpretados como recompensas por el perro, de forma que refuerzan su conducta de seguirnos y “vigilarnos”.

El perro como explorador

Además de seguirnos, buscar comida, entretenimiento o controlar el territorio, los perros son curiosos. Les interesa saber qué es lo que estamos haciendo dentro del baño. Quieren olfatearlo todo, ya que para ellos la comunicación olfativa es fundamental. No en vano se trata de su sentido más desarrollado.

Además, su curiosidad aumentará si en cuanto entramos en el baño cerramos la puerta y les negamos el acceso. Si es el caso, algunos perros llorarán o rascarán la puerta hasta que volvamos a salir, manifestando así su frustración. Es fácil que te conmueva y acabes por abrirle la puerta. Pero ten en cuenta que así estarás reforzando esa conducta.

Cuando seguirnos al baño es un problema de comportamiento

Puede que la compañía de nuestro perro en el baño no nos suponga ningún problema. Normalmente el perro entra, nos huele o nos lame si le acercamos la cara o la mano, se sienta o se coloca en la puerta, dándonos la espalda, como si nos estuviese protegiendo. Aunque su visita no te moleste, una dependencia exagerada puede indicar un problema.

En ese caso va a necesitar tratamiento. Normalmente apreciaremos también otros síntomas. En el trastorno conocido como ansiedad por separación el perro no tolera dejar de vernos ni siquiera por un corto espacio de tiempo. Nada más nos vamos, comienza a ladrar, a llorar, a destrozar cualquier objeto a su alcance, a defecar y a orinar, etc.

En ningún caso el perro se porta “mal” por molestar o por capricho. Es la manifestación de su sufrimiento y por eso debemos ponerle remedio. Hay pautas generales para solucionar esta ansiedad pero, en los casos más graves, necesitaremos el consejo de un experto en conducta canina, un educador o un etólogo.

Trucos para que tu perro no te siga al baño

Si nuestro perro tiene una conducta perfectamente equilibrada y la única pega que le ponemos es su manía de seguirnos hasta el cuarto de baño, podemos tener en cuenta una serie de medidas para que desista.

Además, no hay que castigarlo. Para algunos perros esa atención, aunque sea negativa, les sirve de refuerzo para repetir la conducta que queremos suprimir. Sigue estos consejos para recuperar tu intimidad en el aseo:

  • Simplemente, cierra la puerta: es una medida efectiva, sí, pero algunos perros reaccionarán llorando o rascando la puerta. Si les abrimos o les reñimos podemos reforzar esta conducta.
  • Distráelo: antes de entrar en el baño podemos acompañarlo a su cama y darle su juguete favorito o cualquiera que le permita mordisquear un rato. Si salimos del baño y sigue en su sitio, lo premiaremos para reforzar el comportamiento que nos gusta.
  • Enséñalo a esperar: que el perro conozca las órdenes básicas es fundamental para una buena convivencia. Así, si entiende el “sentado” y el “quieto” podemos darle esas órdenes justo antes de entrar al baño. El perro se quedará en la puerta tanto si está cerrada como abierta. Si no entra, prémialo.
  • Hazlo feliz: es imprescindible cubrir las necesidades básicas que aseguran el bienestar canino. El perro tiene que hacer el ejercicio físico que necesita y debemos proporcionarle suficiente estimulación a nivel mental. Un perro equilibrado es más difícil que desarrolle problemas de conducta.