El lenguaje debe evolucionar

Aunque no lo entendamos o no nos guste, algo sucede en este momento con nuestra lengua. Poco a poco un lenguaje más igualitario se encuentra cocinando. El uso de palabras como “todes” en lugar de “todos” podrían ser la evolución del lenguaje.

El principal obstáculo del lenguaje igualitario es el rechazo, casi automático, de personas que no están dispuestas a experimentar y a considerar alternativas que hagan de nuestro idioma más incluyente. No se trata de un debate frívolo o innecesario, al fondo yace un objetivo vital: cambiar el lenguaje puede ser un primer paso para cambiar la sociedad.

Estas son algunas de sus propuestas:

  • Sustituir el artículo “uno” por “alguien” o “cualquiera”. Esto es, no decir: “Cuando uno viene”, sino: “Cuando alguien viene”.
  • Usar un lenguaje que incluya a hombres y mujeres. No decir: “El director será nombrado”, y más bien: “La persona a cargo de la dirección será nombrada”.
  • Evitar el uso de “las/los” para incluir a las mujeres. Se podrían usar palabras como “población” o “personas” en lugar de “niños y niñas”, por ejemplo.

El objetivo es que las personas gocen de igualdad de derechos, constituyendo como principio prioritario la «no discriminación” creando un lenguaje que no discrimine a mujeres y minorías.

¿Es el español un lenguaje sexista y machista?

Hace unos meses me volví fan de Paulina Chavira, pues como ella dice: Ningún lenguaje, como tal, es machista. Es más bien el uso que nosotros damos al lenguaje el que puede ser machista o sexista.

Otros idiomas ya empezaron a cambiar y a acostumbrarse a la inclusión. El diccionario en inglés Merriam-Webster acaba de aceptar el pronombre they para referirse a las personas que no se identifican necesariamente con ser hombre o mujer. En español podríamos llamarles “elle” (en singular) o “elles” (en plural) a quienes no se identifican con un género binario, es decir, masculino o femenina. La frase sería: Elles fueron a la playa.

Cambiar la manera en la que usamos el español puede parecer inútil, pero no lo es: se trata de visibilizar a través del lenguaje a los grupos diversos que forman parte de la sociedad.

Palabra por palabra, todes podemos empujar por un mundo más igualitario.

4 acciones que deberíamos hacer:

  • Usar los sustantivos en femenino cuando corresponda. Palabras como «ingeniero», «presidente», «médico», «fiscal» tienen una forma en femenino: ingeniera, presidenta, médica, fiscala. Mientras más las utilicemos, nos parecerá más común que haya mujeres que se desempeñan en estas profesiones o cargos.
  • Limitar el masculino genérico. Aunque se ha repetido que el masculino engloba a todas las personas, la realidad es que si escribo «los médicos exitosos», es poco probable que pensemos en un grupo formado por hombres y mujeres notables.
  • Evitar los sustantivos en masculino para referirnos a un grupo mixto puede empezar a cambiar como se crean nuestras imágenes mentales. Si digo «nos interesa a todas las personas» es más probable que pensemos en un grupo heterogéneo a diferencia de decir «nos interesa a todos», que nos remite mayoritariamente a hombres.
  • «x» y «@», buenas alternativas para una comunicación gráfica. Aunque hay que considerar que su lectura especialmente de la «@»— es muy complicada. Es mejor usar «persona», «quien», «alguien» para incluir a varones, mujeres o personas que no se identifican con un género u otro.