El agua está compuesta de dos tipos de líquidos según estudio

Esto no lo veía venir… un estudio encontró pruebas de que está compuesta por dos líquidos diferentes cuando se encuentra a temperaturas muy muy bajas, hecho que fue sugerido por una teoría de varias décadas atrás. Hasta ahora no ha podido ser comprobado de manera experimental, pero un poderoso modelo arrojó evidencias que apoyan la teoría.

Científicos de la Universidad de Princeton y de la Universidad de Roma La Sapienza estudiaron el “segundo punto crítico del agua” en el que sucede este inusual comportamiento en el que parece dividirse en dos. Un punto crítico es sencillamente una medida de la temperatura y la presión atmosférica en la que dos fases de la materia se vuelven indistinguibles. En el agua podemos distinguir por lo menos dos: cuando se transforma de líquido en vapor, y cuando se solidifica en cubos de hielo. Pero el que los científicos estudiaron es un poco distinto, pues sucedió a una temperatura de entre menos 83 y menos 100 grados y a una presión atmosférica 2,000 mil veces más intensa de la que hay al nivel del mar.

Replicar unas condiciones similares en un laboratorio consume muchos recursos y es casi imposible, por lo que decidieron que la mejor estrategia era elaborar un detallado modelo a computadora. Además hasta el momento las pruebas experimentales no han encontrado evidencia irrefutable de que exista ese “segundo punto crítico.”

El modelo informático les permitió descender a unas temperaturas muy bajas donde descubrieron que las dos fases del agua “superenfriada”, al igual que su paso de líquido a vapor, sucedieron por un diferente reacomodo en sus moleculas. Los dos tipos de líquido tenían diferentes densidades: el de menor densidad agrupó cuatro moléculas en torno a una quinta formando un tetraedro, mientras que el de mayor presentó una sexta molécula en su composición.

Este hallazgo confirma la existencia de un punto crítico en el agua que se encuentra a muy bajas temperaturas, pero los científicos creen que aún faltan más pruebas que deberían realizarse utilizando modelos experimentales o computacionales que sean más precisos, y por eso mismo, más costosos.